Tener una suegra buenorra no es algo en lo que repares a primera vista. Normalmente si sales con una tía buena lo más normal es que estés enfocado en ella, y a su madre la veas como eso: su madre, alguien a quien tienes que caer bien, pero nada más allá.
Él estaba precisamente así: centrado en Sonia, con quien ya había tenido algún que otro roce destacable, pero le faltaba rematar y hacerle el amor, por decirlo de una forma romántica... Esa noche la cosa prometía, porque iban a quedarse solos en casa de ella, ya que su suegra había quedado con un "amigo". Lo cierto es que era una mujer muy activa a pesar de su edad, y aunque estaba separada, de vez en cuando quedaba con algún amigo, para irse a cenar o quién sabe qué. Tenía claro que debía aprovechar la oportunidad, ya que era la noche perfecta para follarse a su chica...
Se fue a buscarla a su casa, y al llamar al timbre ella misma le abrió, aunque no estaba aún preparada. De hecho le plantó un beso rápido y le dijo:
- "Ponte cómodo en el sofá que voy mal de tiempo. Me ducho y bajo enseguida".
Se fijó en que no llevaba más que un albornoz, y corría descalza escaleras arriba, casi enseñando todo, para una vista atenta como la suya. De hecho pudo verle un pecho, y parte del muslo, verificando que no llevaba bragas. Ya sólo on eso se pilló un buen calentón, pero lo que vino después fue el remate.
Mientras desaparecía escaleras arriba, Sonia gritó a su madre:
- "¡Mamá, por favor hazle caso, bajo enseguida!".
Él quiso gritar que no era necesario, ya que encendería la tele o cogería un libro, pero al cabo de dos minutos sintió unos tacones en el piso de arriba, aproximándose a la escalera.


Lo que vino después le dejó boquiabierto: Por la escalera adivinó la silueta perfecta de una mujer que a medida que salía a la zona más iluminada le pareció una auténtica diosa: Era su suegra, pero cualquiera lo hubiese imaginado. Se había enfundado en un vestido de lana marrón grisáceo, que le sentaba como un auténtico guante. La falda era corta y bajo ella podía distinguir sus piernas envueltas en unos pantys marrones, finos y con un poco de brillo. Se quedó de piedra, y no supo qué decir mientras ella se acercaba, contoneándose de una forma poco habitual en una suegra...
Llevaba un cinturón de cadena con adornos redondos, y entonces se fijó en que bajo el vestido se había puesto un sujetador blanco, que se le transparentaba con descarada nitidez. Sus pechos eran prácticamente perfectos, y su melena con mechas rubias era sencillamente perfecta. Se había maquillado a conciencia, y llevaba las uñas pintadas de un granate que resaltaba con su piel clara.


Era evidente que se había puesto guapa, y el afortunado que estuviese con ella esa noche iba a disfrutar de un bellezón de mujer. Él mismo sentía una envidia insana, mientras la veía acercarse, y caía en la cuenta que estaba sentado en una posición que le iba a delatar inevitablemente la erección que estaba empezando a sentir...
Balbuceó un saludo que ella le respondió con dos besos. Fue un momento increíble, breve, pero en el que pudo sentir su perfume, el calor de sus caderas e incluso la redondez de sus pechos contra él. Ahora la erección era más que evidente, mientras ella le miraba divertida, pero seria.
- "¿Qué planes tenéis para hoy?" - preguntó con voz ingenua.
Él contestó cualquier cosa, mientras observaba con atención esas caderas que sentía en todo su esplendor, imaginando que se follaba a la madre de su novia esa misma noche.

Ella fue al grano directamente, mientras se sentaba a su lado, rozando sus caderas contra él con toda la intención:

- "Me imagino que os apetecerá quedaros solos, pero cuidado con lo que hacéis...".
Él no entendió lo que ella le quería decir, pero intuyó que le estaba advirtiendo que no se la follase, lo cual era su prioridad natural.
- "Quiero decir, que sé que vosotros los jóvenes estáis siempre preparados, pero daos un poco de tiempo".
Ahora sí que no podía estar más en desacuerdo con ella, porque le estaba pidiendo que se reprimiese mientras se le ponía delante, con el escote a su alcance, y su melena platino casi rozándole. De hecho el aliento cálido de la mujer y las arrugas de sus labios al hablar le pusieron muy nervioso...

Sólo acertó a decir:
- "Mira Puri, las mujeres sois.... ufff, no sé cómo decirlo, pero yo ahora estoy como para reprimirme, en serio".
En ese momento se oyó la mampara de la ducha y el grifo, Sonia se acababa de meter a la ducha.
Su madre se acercó aún más a él y con la boca muy cerca de él le susurró, mirándole con esos ojos tan bonitos:- "Me ofrezco a bajarte el calentón, si es por evitar males mayores...".
Él automáticamente se imaginó los males mayores en forma de chorros de semen caliente entrando entre las piernas de su novia, en el fragor de la máxima tensión sexual.

La mujer se llevó entonces las manos maduras, con bastantes arrugas, pero bellas, hasta los hombros, y recorriendo todo su cuerpo de arriba a abajo en una suave y lenta caricia, terminó en el borde de la falda, que cogió con sus dedos y levantó lentamente hasta contraerlo prácticamente a la cintura, delante de él, que seguía sentado, y con una muy evidente erección.

Primero pudo ver claramente la demarcación de los pantys, un cuadrado oscuro en la entrepierna, y luego tuvo el detalle de la finísima braga negra de encaje delante de su cara. Por si fuera poco, se volvió y le puso el culito delante de la cara, sujetando las nalgas con sus manos de madura preciosa, con su cintura perfecta de fondo, y su melena rubia cayendo sobre su cara. Se inclinó hasta que él pudo ver el detalle del rombo de los pantys prácticamente en su cara, y hasta pudo sentir el cálido aroma de su entrepierna, sin llegar a tener la osadía de tocarla. Lo que sí hizo, mientras sentía que no podía más, es abrirse la cremallera del pantalón y masturbarse delante de aquella belleza, sintiendo venir un orgasmo impresionante, a la vez que en la planta de arriba, su novia muy probablemente salía de la ducha desnuda para vestirse.
La madre de Sonia aún tuvo la osadía de agacharse un poco más y provocar que el glande rozase el rombo de sus pantys, y eso hizo que un gran chorro de esperma brotase finalmente, salpicándole los pantys, prácticamente en toda la extensión de su culo...
Él hizo lo que pudo para no salpicarse, y viendo las manchas que acababa de provocar, pasó su mano por el culo de su suegra y recogió todo el semen que pudo para limpiarla. Ella hizo lo propio con su mano, y luego se bajó la falda rápidamente. Él salió disparado al servicio, y mientras lo hacía, sentía cómo ella buscaba una servilleta para limpiarse. Una vez en el servicio, mientras se lavaba las manos, pensaba que lo que acababa de pasar era algo inexplicable. Su suegra vaciándole para evitar que le echase un polvo a su hija. Pero cuando salió del servicio, confirmó que su suegra esa noche superaba a su hija en atractivo...

No es que Sonia no estuviese guapa. De hecho estaba monísima, pero el morbo de su madre era inimaginable. Las dos estaban sentadas en el sofá, su madre con las piernas cruzadas y ella con una minifalda pero sin medias. Esa mujer tenía algo especial, y lo que le acababa de hacer le había descolocado completamente.

Para colmo, se tuvo que sentar frente a ellas, y en el rato que la mujer estuvo hablando con ellos antes de irse, le hizo varios cruces de piernas, el último con tal intención que, sin que Sonia llegase a notarlo, él tuvo que irse de nuevo al servicio, pero esta vez a hacerse una paja pensando en la mami, no sin antes rebuscar entre la ropa de lavar hasta que encontró una braguita usada que supo que era de ella. Aspiró el aroma del triangulito y se corrió de nuevo, esta vez en la braga, directamente, sin poder reprimirlo... En una mezcla de rabia y deseo, le dejó algunas salpicaduras más de semen en las bragas, que arrugó y dejó en su sitio, mientras pensaba que esa noche ya no iba a ser capaz de cumplir su objetivo de follarse a su novia.
Cuando salió del servicio su suegra ya no estaba. Sonia le dijo que se había tenido que ir, y le hizo un comentario que contribuyó a afianzar el deseo que desde ese día él sentía por su suegra:
- "La pobre lleva una racha... tío que conoce tío que sólo piensa en llevarla a la cama, de verdad cómo sois los hombres, cariño...".