viernes, 13 de noviembre de 2015

despedida de soltero privada

La idea había sido precisamente de su mujer, que siempre le tomaba el pelo por depilarse las piernas. Le gustaba el ciclismo a veces presumía de tener las piernas más suaves que las de su novia. Hay que reconocer que esos alardes resultaban un poco repelentes en un tío, sobre todo desde el punto de vista de otro tío, por ejemplo cuando después de un partido de padel hacía alguna broma por el estilo.  Debió ser por eso que ella, cuando planteamos la posibilidad de prepararle una despedida de soltero antes de su boda, fue quien divertida nos dijo: "¿y porqué no lo hacéis a la antigua usanza?, obligadle a vestirse de tía"...

Todos estuvimos de acuerdo en que la idea era buena, per fui yo quien me comí el marrón de preparársela. Estábamos en un hotel y habíamos quedado en bajar al hall del hotel para irnos de fiesta, pero antes tenía que llevarle su disfraz, que le habíamos insinuado que era de todo menos lo que  le esperaba...

Al llegar a la habitación, le dije que debía darse prisa, aún estaba recién duchado, con el albornoz. La verdad es que de cintura para abajo tenía unas piernas de flipar, pero procuré no mirarle, porque pasaba de esa situación tan rara. Así que le di la bolsa y le dije muy serio que debía vestirse rápido, que le estábamos esperando.

Mientras esperaba sentado en la cama, recordaba el recorrido que había tenido que hacer para conseguir todo: dos mercerías, una tienda de todo a un euro, y una tienda de zapatos de saldo, lo más incómodo fue comprar el liguero, en fin... El vestido era un poco elástico para evitar sorpresas, y los zapatos eran de su número, así que no debía haber problemas. Un amigo me mandó un mensaje preguntando si necesitaba ayuda, pero la verdad es que no oí protestas, estaba muy en silencio. Me acerqué al servicio y me asomé por la rendija de la puerta.

Sentí un sobresalto al ver cómo se colocaba los pantys, ya con los tacones y la peluca puestos. Estaba colocándose el paquete, casi invisible bajo el tanga, y con la melena cubriendo su cara tenía todo el aspecto de una tía. Por un momento me di cuenta que se me estaba poniendo dura vigilándole, al ver que se depilaba no sólo las piernas, sino también la entrepierna. Qué cabrón!.

Me alejé de nuevo y al poco salió. Traté de no mostrar ninguna señal rara, pero salió completamente vestido (o mejor dicho vestida), en plan arrebatador: la melena casi tapándole la cara, y con la minifalda un poco subida, casi enseñando las bragas a propósito, y ni rastro de su pene.

Le dije que era como una tía, y me respondió que con las gafas de sol pasaría desapercibida, el resto iban a flipar.... como yo. Entonces se me acercó y empezó a insinuarse en plan de coña, pero yo tengo que reconocer que contuve las ganas de meterle mano, estaba brutalmente buena...

Sin saber cómo, le dije con la mayor naturalidad que se pusiese en el sofá para hacerle unas fotos, y para mi sorpresa accedió, siempre que no se le viese la cara. Yo sabía que con esas fotos iba a caer una buena paja, me lo temía...


Después de varias posturas provocadoras en sentido literal, me pidió que le hiciese alguna más sin el vestido, y acto seguido se subió el vestido quedándose tan sólo con el tanga y el liguero, además de las medias. Tuve que contenerme para que no se me notase que ya la tenía bastante dura, sólo con aquello. Entonces se tumbó en la cama y empezó a sacar culo, mientras se contoneaba, y me decía que alguna de esas fotos iban a ir a amigos de los que no dudaba que iban a hacerse una buena paja pensando que era una tía...


En uno de los movimientos, se ve que incluso él estaba poniéndose un poco, porque se le empezó a abultar el tanga, y en un giro se le salió un poco el pene por un lado. Yo no dejaba de sacar fotos, y mientras él hablaba girado de espaldas, tuve un impulso irrefrenable: me saqué el pene y empecé a masturbarme a su lado. Entonces se volvió y me pilló de lleno, a lo que sólo pude pedirle que siguiese como iba:

- "Espera, joder, no te muevas, sigue en esa postura, me tengo que correr, joder.....".

Su reacción no fue la que esperaba, sino que girándose hacia mi, abrió las piernas y me respondió:

- "Mira cómo estoy, tío, ¿no quieres comérmela?".

Aquello me sonó rarísimo, y no quería hacerlo, pero por un momento perdí los escrúpulos y me abalancé hacia él.... hacia ella, y empecé a comerle la polla como si fuese su propia novia. Pero al cabo de unos minutos recuperé mi papel de tío y abriéndole las piernas aún más, acerqué mi pene a su agujerito y me empecé a abrir camino, lubricando con saliva, hasta que sentí cómo mi pene entraba sin dificultad poco a poco, sintiendo algo más: estaba perfectamente lubricado, el muy cabrón.

Al cabo de unos minutos me la estaba follando como a una tía, acariciándole las piernas y sujetándola por los tacones, y tras varios gemidos provocadores, acabé corriéndome dentro de su culo, sin dejar de bombear hasta que el semen caliente desbordó de su agujero. Entonces volví a coger su pene y empecé a masturbarle hasta que se le puso durísimo, y sin plantearme nada más, abrí la boca y me lo tragué como pude, hasta que sentí un chorro caliente y denso inundar mi boca, casi hasta mi garganta...

9 comentarios:

  1. las fotos son buenísimas sobre todo la última. Es muy guapa y sugestiva con gusto me agarraba a lo que se le escapa del tanga. Y el culito es maravilloso para montarse en el y no parar.

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  2. yo también me dejaría llevar por ella, haría cualquier cosa por una belleza así :)

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  3. Continúa el relato con el después al salir de noche.... :)

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  4. Respuestas
    1. Igual puede encontrarse con su mujer también de despedida y el amigo le ayuda

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    2. Puede ser una buena continuación :)

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  5. Aunque se que la segunda parte ya está disponible prefiero comentar primero y llevarme la sorpresa después.
    El encontrarse con su futura mujer puede ser muy muy interesante.

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  6. Aunque se que la segunda parte ya está disponible prefiero comentar primero y llevarme la sorpresa después.
    El encontrarse con su futura mujer puede ser muy muy interesante.

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